Es decir que se acerca una ola de frío intenso y empezar a temblar de miedo. A nadie le encanta el frío, y menos en la ciudad y durante nuestra rutina de cada día, en la que debemos despertarnos temprano, ir al trabajo, y volver a un piso la mayoría de las veces frío. Pero la verdad, por muy dura que sea a veces, hay que aceptarla y afrontarla, y hay más maneras de hacerlo que simplemente encendiendo la calefacción.

Entonces, ¿Cómo? Pues midiendo lo que comemos. La alimentación juega un papel fundamental a la hora de combatir el frío. Os los contamos:

La alimentación perfecta

Sopas y caldos

Aunque es verdad que a veces, los alimentos fríos ayudan a que nuestro cuerpo coja la misma temperatura corporal que la exterior, evitando así la sensación de contraste, no hay nada como una buena sopa o un buen caldo caliente. No sólo reconfortará tu organismo por dentro, sino que también te hidratará y te ayudará a luchar contra los resfriados gracias a sus nutrientes con capacidades antibacterianas y antiinflamatorias. La mejor opción es siempre un caldo de verduras o de pollo bien calentito. Si le incluyes un toque de jengibre y cúrcuma, tenemos el kit anti gripe perfecto.

Legumbres y platos de cuchara

Otro truco para mantener nuestra temperatura corporal a ralla, es conseguir que nuestro cuerpo esté constantemente creando energía. Por eso, comidas como los platos de cuchara, las legumbres, y los cocidos son cruciales. Eso sí, para no aumentar de kilos, opta siempre por las versiones más livianas y con menos grasa, sustituyendo por ejemplo el chorizo de las lentejas por verduritas.

Omega 3

Consume mucho omega 3: presente en los frutos secos, el pescado azul y algunas verduras. Te aportarán grasas saludables necesarias en esta época del año.

Antibióticos naturales

Jengibre, ajo y limón: 3 imprescindibles en tu despensa. Aunque no disfrutes con estos ingredientes, son casi como antibióticos naturales y un boost para tu sistema inmunológico agradecerá.

Vitaminas

No te olvides tampoco de incluir Vitaminas A, B1, B2, B6, B12, C, D y E para mejorar el sistema inmunológico y sentirte lleno de vitalidad. Alimentos como los cítricos, los frutos rojos, las verduras y los lácteos (mejor sin lactosa) harán un gran trabajo.

Infusiones y tés

Bien calentitos y llenos de propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antibacterianas. Además de mejorar la digestión, aportan grandes nutrientes al cuerpo y nos ayudan contra el dolor de garganta. Una infusión de jengibre y limón, un té chai, un poleo menta o una manzanilla… ¡las opciones son muchas!

Si además de llevar la alimentación perfecta, usas la ropa adecuada, cuidas de tu piel con los mejores cosméticos y haces ejercicio de forma regular, el frío no será un problema para ti.