En nuestra boca viven 20.000 millones de bacterias y cada día que pasa sin que nos cepillemos los dientes ahí se mudan millones de nuevas bacterias dispuestas a hacer de las suyas. Te presentamos ocho recomendaciones prácticas para el cuidado de tu boca:

1. La dieta, más importante que el cepillado para prevenir la caries

La dieta tiene un peso más importante que el propio cepillado de los dientes en la prevención de la caries. Cepillarse los dientes es muy importante y esencial, pero el factor dieta es clave.

No basta con cepillarse los dientes bien y más veces al día para compensar: eso no podrá revertir los efectos de una mala dieta. En lo que se refiere a caries, cavidades y agujeros en los dientes la clave está en lo que comemos y en la frecuencia de exposición al azúcar.

2. Cuándo comer, tan importante como qué se come

Si no has comido o bebido durante un tiempo, tu boca está esencialmente "en reposo" y tus dientes a salvo. Pero justo después de comer se vuelve ácida (tarda 40 minutos a volver a sus niveles seguros de acidez), creando un ambiente en el que tus dientes empiezan a disolverse.

Así que cuanto más picotees entre horas, más períodos de acidez habrá en tu boca. El consejo general para el cuidado de los dientes es evita comer entre horas y comer los dulces después de las comidas.

3. Cómo "comer bien" entre horas

Pero si no puedes resistirte a picotear entre horas, se recomienda beber agua, masticar un chicle sin azúcar o incluso comer un poco de queso, para ayudar a los dientes a regresar a ese nivel seguro de acidez.

4. Azúcar, el gran enemigo de los dientes

La frecuencia de exposición al azúcar es clave para el desarrollo de caries. Se recomienda tener cuidado con los alimentos aparentemente incocentes pero que tienen azúcar escondido, como los zumos de fruta, los cereales o algunas comidas precocinadas. Es mejor comer una naranja que beber un zumo de naranja embotellado.

La leche es otro de los alimentos que puede traicionar, particularmente en los niños: si bien su contenido en calcio lo hace recomendable para los dientes, también contiene azúcar. Algunos niños se quedan dormidos con el biberón en la boca o no se cepillan los dientes después de beber leche y eso también contribuye a la formación de caries.

5. El ácido, otro enemigo

Si has bebido una bebida acídica, como un zumo o un te de frutas, es mejor beber un vaso de agua después para enjuagar la boca y diluir el ácido.

Pero no es recomendable cepillarse los dientes durante la hora después de tomar una bebida acídica, porque el ácido suaviza el esmalte dental y con el cepillado puedes dañar esa capa dental protectora.

6. Entonces ¿Cuándo es mejor cepillarse los dientes?

Cepillarse inmediatamente después de comer, y sobre todo después de comer algo ácido (como un zumo de naranja), puede perjudicar al esmalte dental.

Lo ideal es hacerlo después de cada comida pero dejando pasar un tiempo, aproximadamente 40 minutos.

7. Un método para cepillarse bien los dientes

Según algunos expertos, es muy difícil hacerlo bien porque la mayoría aprende mirando a su mamá y tiende a repetir lo que ve y coger hábitos desde muy pequeño. Por eso la mayoría de la gente deja algunas partes de la superficie de los dientes sin cepillar. Eso es en parte porque los cepillamos de una manera aleatoria.

Es muy recomendable tener un método: empezar en una esquina de la boca e ir cepillado lentamente y uno por uno cada diente, "como haciéndoles cosquillas", hasta llegar a la otra esquina. Cepíllalos durante dos minutos, dos veces al día, y finalmente no enjuagar la boca al final, sólo escupir. Así, el flúor se queda en los dientes y los mantiene saludables.

8. Vegetales contra el mal aliento

La diferencia entre una boca limpia y una boca con mal aliento es comparable a la de un río de agua corriente y cristalina y una laguna de aguas estancadas.

Idealmente, la saliva debería fluir por la boca y llevarse las bacterias que causan el mal olor. Pero si tu boca se seca por algún motivo, porque estás nervioso, o por el alcohol, o porque has estado durmiendo y roncando, tu boca se parece más a una laguna de agua estancada.

Para deshacerte de ese mal olor primero necesitas beber agua, que lavará los compuestos sulfúricos que se generan en la cavidad oral y que causan el mal aliento o halitosis. Después puedes consumir vegetales fibrosos con un alto contenido de agua, como el pepino, el apio o la zanahoria. Su contenido en agua limpia la boca y al masticarlos, su textura fibrosa hace que generes más saliva. Estos vegetales son como una combinación de una pasta dental y un enjuague bucal naturales, provistos por la naturaleza. Y además, saben bien y son baratos.