Uno de los grandes problemas del mundo actual es la polución ambiental, que representa un importante riesgo para el medioambiente y para nosotros mismos. Más de la mitad de la población mundial vive en entornos urbanos y se estima que la polución aumentará en un 1,84% durante los próximos cinco años, con lo que, a pesar de haber una mayor conciencia, todavía estamos lejos de paliar el daño generado. Lo que desconocen gran parte de personas, es que la contaminación del aire o contaminación atmosférica no sólo afecta la salud de las personas generando enfermedades, sino que también produce efectos nocivos sobre nuestra piel.

La polución ambiental es uno de los peores enemigos de la piel. Nuestro estilo de vida determina el 80% del envejecimiento de nuestra piel. Junto a los rayos ultravioleta y el estrés, la contaminación es uno de los tres factores que más años suman a nuestro aspecto. Pero los problemas que las partículas nocivas del ambiente generan en la piel van más allá de envejecerla: el 80% de los dermatólogos coincide en que la contaminación desencadena problemas en la piel como pimentación, acné y sensibilización. Los contaminantes que más problemas generan son las partículas en suspensión en el aire, el dióxido de nitrógeno, el ozono troposférico y el dióxido de azufre.

 

¿Cómo afecta la polución a la piel? 

Nuestra piel, es el órgano más extenso de nuestro cuerpo, y su función principal es la de protegernos del exterior. Es la barrera lipídica la que evitará que penetren en nuestro organismo agentes nocivos que puedan provocarnos posibles daños.

La piel está formada de varias capas, que son, desde fuera hacia dentro: la epidermis, la dermis y la hipodermis. Al ser la epidermis la más superficial, es la que va a sufrir la mayor parte de las agresiones externas, pero a nivel interno se desencadenaran diferentes reacciones; éstos son los principales daños que va a sufrir nuestra piel:

1. Deshidratación: se ha demostrado que la contaminación aumenta la perdida de agua transepidermica y diminuye los niveles normales de acido hialuronico y sus depósitos provocanto una deshidratación constante en nuestra piel.

2. Oxidación celular: La contaminación al igual que el extres o los rayos solares destruye los antioxidantes naturales de la piel como la vitamina C y E , disminuye el aporte de oxigeno a nuestros tejidos y provoca la sobreproducción de radicales libres. El resultado es la oxidación de las células de la piel, lo cual provoca un envejecimiento prematuro y un aspecto apagado.

3. Arrugas prematuras: La combinación de unos niveles bajos de hidratación , del ataque de los radicales libres y la degradación de las proteínas de colágeno y elastina puede acelerar la formación de arrugas en la piel y el descolgamiento del tejido.

4. Aparición de manchas: varios estudios han demostrado que niveles altos de contaminación ambiental incrementan la hiperpigmentación, al sensibilizar el tejido y activarse nuestro sistema inmune activamos la metalogénesis para que nuestra melanina pueda proteger el núcleo de las células.

5. Acné y granitos: Las partículas tóxicas presentes en el aire pueden tener un tamaño 20 veces menor que nuestros poros, por lo que pueden penetrar fácilmente en ellos y obstruirlos, esto será el primer desencadenante de la formación de imperfecciones que podrían derivar en infecciones por la temida bacteria del acné, Propioni Bacterium Acnes.

6. Sensibilización: Aunque parezca un problema poco frecuente, entre el 10 y el 20% de la población padece eczemas, reacciones alérgicas y sensibilización en su piel. Y por su puesto la temida inflamación que acelerará los procesos de glicación. Según la Asociación Española de Dermatología en las últimas décadas el número de personas que sufre esta afección cutánea se ha triplicado.

 

¿Cómo proteger nuestra piel de la contaminación?

Para mantener una piel sana, se requiere de cuidados específicos: limpiar la piel es fundamental, sobre todo cuando se vive en una ciudad o en un sitio con alto nivel de contaminantes. Por la noche, de forma más profunda, y de día, de forma más suave.

Durante la mañana y en las pieles sensibles o más secas, no es recomendable un limpiador que deslipidize demasiado la piel, ya que esto va a provocar que la piel esté más desprotegida y hasta irritada. Se debe conservar la fina capa lipídica propia de la piel. Sin embargo, las pieles más grasas sí deben eliminar ese exceso de secreción con productos que regulen la actividad de la glándula sebácea.

Por la noche es fundamental la limpieza en profundidad en todo tipo de pieles, el primer paso es eliminar primero esa capa de maquillaje, filtros solares y suciedad más resistente, después, en un segundo paso, terminaremos de retirar la suciedad más ligera que queda en nuestra piel, y por supuesto empezar a tratarla utilizando limpiadores que cumplan esa doble función de limpieza y tratamiento. Podemos complementar este primer paso con diferentes dispositivos que nos aseguren la eficacia de la misma.

A continuación, podemos usar una loción tonificante que se adapte a las necesidades de nuestra piel y trabaje sobre las condiciones que necesitamos corregir. Además, exfoliar la piel varias veces a la semana, dependiendo del tipo de piel y de producto utilizado nos ayudará a mantener la superfície de nuestra piel más homogénea, luminosa y permeable, a parte de mejorar la renovación celular y la hidratación.

Necesitamos neutralizar los efectos nocivos de los contaminantes que van a dañar la piel. Aunque hayamos retirado con la limpieza los más superficiales, algunas han podido penetrar, como pueden ser sustancias químicas o muy pequeñas. Éstas son las que van a provocar la formación de radicales libres ROS, el aumento de los procesos de glicacion avanzada AGEs y la activación de las MMPs que degradaran nuestras proteínas.

Necesitamos para ello usar antioxidantes, estos se deben incluir tanto en nuestra dieta, en forma de alimentos frescos, como en nuestros productos de cuidado diario ricos en vitamina C, vitamina E, Glutatión, Acido alfalipoico. También podemos incluir suplementos orales como el Omega 3 o Super Berry con extracto de Açai con alto contenido de antioxidantes.

Proteger la piel de la contaminación afecta a que la capa de ozono sea más fina y, en consecuencia, los rayos solares sean mucho más perjudiciales. Es imprescindible usar un buen filtro solar aunque esté nublado, ya es posible que nuestros productos de hidratación incluyan protección anti polución con extractos de Moringa presentes en Hydr8 Day 360 spf 30 de Medik8, y además trabajen sinérgicamente con antioxidantes y complejos de enzimas reparadoras del ADN como las que encontramos en Triple Action Protector de Elizabeth Arden PRO.

Los ingredientes hidratantes van a protegerla y a mejorar su barrera protectora. Así, dependiendo del tipo de piel, se deben aplicar activos como el ácido hialurónico, y en pieles secas aplicar productos algo más grasos, como la manteca de karité o la vitamina E, que formen una película para proteger la capa lipídica natural de la piel. No debemos olvidar que hay que hidratarse internamente, pues si bebemos mucha agua, nuestro organismo tendrá mucha más facilidad de filtrar las toxinas, y de evitar la deshidratación de la piel debido a la polución y los contaminantes. Con estos consejos intentaremos reducir al máximo los daños en nuestra piel y mantenerla sana, tenemos que entender que la salud y la belleza van de la mano.