Como ya mencionábamos en la primera parte de este artículo Cómo proteger tu piel del frío (parte 1) “, hay épocas del año, como el invierno, en las que nuestra piel requiere de un cuidado más específico a fin de protegerla y garantizar una buena hidratación.

El frío, sumado a los cambios bruscos de temperatura que experimentamos en los meses invernales, afectan a nuestra piel provocando la aparición de sequedad, agrietamiento, rojeces, tirantez, etc. Si queremos minimizar estos efectos es necesario seguir una rutina de cuidados básicos que la mantengan con buen aspecto. Pure Skincare te continúa enseñando recomendaciones y consejos para que aprendas cómo proteger tu piel del frío.

 6.     Protección solar, también en invierno:

durante el verano solemos prestar más atención a la protección de la piel frente a los efectos negativos del sol, olvidándonos de ello durante los meses de invierno. En los meses más fríos del año también es imprescindible proteger nuestra piel del sol utilizando un protector solar adecuado.

Aunque el cielo esté nublado o esté lloviendo, continúan llegándonos los efectos de los rayos solares, de forma que continuamos exponiendo directamente nuestra piel.

Las recomendaciones a seguir son las mismas que en los meses de verano: utilizar y aplicarnos el protector solar 30 minutos antes de salir de casa, especialmente en la cara.

 7.     Crema hidratante, tu mejor amiga:

Durante los meses de invierno es aconsejable sustituir tu crema ligera hidratante por cremas a base de aceites, ya que son más efectivas a la hora de retener la humedad y mantener una adecuada hidratación cuando el clima es frío.

Aunque la piel del resto del cuerpo se encuentre más resguardada en invierno, también sufre y se ve afectada por las inclemencias meteorológicas en los meses fríos. Es conveniente protegerla aplicando una crema corporal hidratante después de la ducha e incidir en aquellas partes que más se resecan e irritan, como son los codos y las rodillas.

 8.     Cuidado con las manos:

Dado que en invierno solemos tener la mayor parte del cuerpo protegido al utilizar abrigos, bufandas y gorros, puede que no prestemos tanta atención a las manos, ya que suelen ser las que más se afectan durante estos meses por acción del frío.

La piel de las manos presenta menos contenido en glándulas sebáceas, de forma que es más complicado mantenerlas húmedas, por lo que acaban resecándose y agrietadas.

Una solución es utilizar guantes y optar por cremas humectantes que ayuden a mantener la humedad y aporten suavidad. Aplícala varias veces al día para un mejor resultado.

 9.     Protege tu rostro:

En la tarea de proteger la piel del rostro del frío, no debemos olvidarnos de la hidratación de dos zonas tan sensibles como son los labios y el contorno de ojos.

Para combatir la sequedad y la aparición de grietas en los labios, es necesario humectarlos e hidratarlos a diario con vaselina o un buen bálsamo labial regenerador. Para los labios agrietados o secos, exfólialos suavemente con un cepillo de dientes y aplica algún tipo de aceite calmante, como puede ser la Vaselina.

Para cuidar el contorno de ojos, aplica cada día una crema hidratante específica. Te ayudará a mantener una mirada más luminosa y bonita en esta época del año.

 10.  Ojo con la calefacción:

La calefacción puede resultar muy útil cuando hace mucho frío en casa y necesitamos calentar la habitación en la que nos encontramos, pero debemos tener mucho cuidado, dado que al generar ráfagas de aire seco tiende a provocar que la piel se reseque aún más.

En caso de que tengas que utilizar calefacción en el trabajo o en casa, lo mejor entonces es optar a su vez por un humidificador, el cual ayuda a controlar la humedad en el aire y a mantenerla.

Si todavía no tienes uno instalado en tu sistema de calefacción, es momento de realizar la inversión. Añadirá humedad al aire y evitará que tus ojos y tu piel se sequen. Simplemente recuerda rellenar el agua cada día y limpiarlo una vez por semana. Un vapor poco limpio puede ser peligroso para aquellas personas con problemas respiratorios.

Estos consejos son muy sencillos de realizar, pero necesitan de la constancia para resultar efectivos. Créate una rutina de cuidados, llévala a cabo y verás cómo tu piel luce más suave, fuerte y sana.

¿Conocías estos consejos y recomendaciones? ¿Has puesto ya algún punto en práctica? ¡Cuéntanos!