Las manchas de la piel se definen cómo un oscurecimiento de un área de la piel por  un incremento de la melanina, pigmento responsable del color de la piel. La melanina se produce en los melanocitos, células localizadas en la capa más profunda de la epidermis. Cuando la melanina se distribuye de manera irregular, la piel puede hiper-pigmentarse, dando lugar a la aparición de manchas oscuras, efélides y tono irregular.

Las manchas son una afección común, generalmente benigna, en la cual algunas zonas de la piel se vuelven de color más oscuro que la piel circundante. Este oscurecimiento sucede cuando se produce un exceso de melanina y crea depósitos en la piel.

Existen varios factores que pueden influir en la hiperpigmentación, cómo el envejecimiento, la exposición a la radiación solar, alteraciones como el acné que puede producir manchas oscuras tras la desaparición del brote, inflamación producida por determinados tratamientos estéticos (pe. Láser, peelings químicos…), ciertos medicamentos fotosensibilizantes como los antibióticos y los corticoides, enfermedades endocrinas, cambios hormonales como el embarazo y lesiones cutáneas donde se incluye algunas cirugías o tratamientos invasivos.  Cada una de estas causas puede determinar el tipo de hiperpigmentación dividiéndose en pigmentación senil, efélides o pecas,  melasma, fotoenvejecimiento o hiperpigmentación post-inflamatoria, detallamos  a continuación algunas de las más usuales:

1.-  Pecas o Efélides: La predisposición a tener pecas es genética. La aparición de pecas está causada por el mismo proceso que el sol produce el bronceado, aunque la distribución de la melanina no es la misma. La mayor parte de la gente que tiene pecas suele tener la piel pálida. Las pecas se encuentran de forma predominante en la cara, aunque pueden aparecer en cualquier parte de la piel expuesta al sol como en los hombros, los brazos, la espalda y el pecho.  Con la exposición al sol, las pecas volverán a aparecer si se han alterado con cremas o con lásers, sin embargo, tienden a desaparecer, debido a que no son un desorden de la piel. Las personas con pecas pueden ser especialmente susceptibles a las quemaduras solares y al cáncer de piel, y por lo tanto deben tomar medidas adicionales al resto de personas para protegerse del sol.

2.- Léntigos seniles o solares: Los léntigos se deben a la proliferación de melanocitos. Se encuentran en la cara y manos, con mayor presencia en personas de mediana edad  y a diferencia de las pecas tienden a persistir por largos periodos de tiempo. Alrededor del 90% de las personas de más de 65 años tienen léntigos solares o seniles. Son normalmente benignos y no se oscurecen con la exposición solar.

3.- Melasma: Conocida como la máscara del embarazo, afecta principalmente a mujeres durante la maternidad. Se identifica por unos parches de hiperpigmentación, sobretodo en la zona centrofacial: mejillas, parte superior del labio,  nariz y frente.  Algunos estudios indican que hasta un 75% de las mujeres pueden desarrollar estos cambios.  Cambios similares se pueden apreciar en mujeres que toman o han tomado durante largos periodos la píldora anticonceptiva u otros tratamientos anticonceptivos hormonados.  Se encuentran con mayor frecuencia en zonas expuestas al sol, siendo menos vistosas en los meses de invierno.

Otras causas, apuntan a una predisposición genética, problemas de tiroides, deficiencias nutricionales u otras causas hormonales como el incremento en testosterona producido por ejemplo por periodos de estrés agudo. La mancha puede persistir durante 5 años después del embarazo o después de discontinuar las píldoras anticonceptivas. Afortunadamente, las manchas hormonales se pueden tratar por una esteticista mediante diferentes procedimientos despigmentantes como la luz pulsada y los peelings.