Tengas la edad que tengas, siempre aparecen problemas, obligaciones, imprevistos o factores que pueden ser los causantes de perder el control de nuestra rutina y nos impidan afrontar la vida como querríamos, sintiéndonos en la mejor forma posible y llenas de vitalidad. Hoy te contamos cómo deberías afrontar esos factores en cada etapa de tu vida, para poder cuidarte ya sea con 20 años, 30 o 50 y que las piedras que nos pone la vida no afecten a nuestra salud ni estado anímico.

Cuidarse con 20 años

Con 20 años nuestro cuerpo es mucho más activo, más receptivo y más adaptable a los cambios. Nuestro metabolismo es rápido (o funciona bien en términos generales) y los efectos secundarios del alcohol, la falta de sueño, o la mala alimentación no son tan perceptibles. Aun así, es en ese momento en el que hay que empezar a tomar conciencia de nuestra salud y nuestros malos hábitos, que influirán más adelante.

  1. Las comidas o cenas con amigos: con 20 años, lo que apetece es salir a cenar fuera, con todo el grupo de amigos y muchas veces eso significa comer mal. Antes de caer en la tentación de esa hamburguesa, pizza o plato de pasta gigante, piensa si realmente tienes hambre para tanto y revisa las opciones saludables de la carta. Seguro que alguna tiene buena pinta y por la noche te sentirás mejor.
  2. Los tuppers  y la universidad: comer fuera de casa cada día hace que tengas que recurrir a los tuppers. Muchas veces no hay tiempo de cocinar una buena comida, y cogemos lo que sobra por la nevera. Este es un gran error: organiza tus comidas con antelación y cocina mucho un día para tenerlo ya preparado.
  3. La temible pantalla del ordenador: comer delante de la pantalla hace que no seamos conscientes de lo que ingerimos, y no nos terminamos de saciar nunca, por lo que terminamos engordando.  Tómate un descanso a la hora de comer y concéntrate en lo que tienes en el plato.
  4. Las comilonas nocturnas: estudiar hacia las tantas y luego comer antes de acostarte es un mal hábito muy extendido. No te saltes ninguna comida y dale a tu cuerpo los nutrientes que necesita durante el día, para que no te pida un extra por la noche.
  5. Exceso de alcohol: con 20 años estás en el momento clave de la juventud, y es normal que te excedas con las fiestas y la bebida. Aun así, debes ser consciente de lo que el alcohol puede llegar a ocasionarle a tu organismo y a tu piel

 

 

Cuidarse con 30 años

A los 30 nuestro metabolismo cambia y nuestra vida también. Con un trabajo, más responsabilidades, un alquiler o una hipoteca e incluso un hijo… es hora de empezar a cuidarnos con más atención que nunca.

  1. Dejar el deporte: ya sea por el embarazo, el poco tiempo libre, conciliar la vdia familiar con tus hobbies… muchas acabamos por dejar nuestra actividad física favorita de lado, y por consequencia mantenerse en forma se vuelve complicado. Aunque no lo creas, siempre existe media hora al día para saltar a cuerda, hacer ejercicios o yoga en casa, e incluso salir a correr. ¡Sácalo de donde puedas y aprovéchalo!
  2.  
 
  1. El embarazo: para las que se quedan embarazadas a los 30, la vida cambia: falta de sueño, un cambio en el ritmo de vida, menos tiempo libre y toda la atención hacia el bebé. Intenta tener un momento para ti cada día, hacer tus comidas a las horas apropiadas y cuidar de tu relación sentimental.
  2. La compra: cada vez se vuelve más difícil mientras aumentan las responsabilidades. No dejes que esto afecte a tu dieta, comiendo comida preparada, cosas rápidas y sándwiches todo el día. ¿Una solución? Haz la compra online y compra únicamente aquello que necesitas y que sabes que beneficiará a tu cuerpo.
 

Cuidarse con 40 años

  1. El cansancio: a los 40, aunque seguimos siendo jóvenes se empieza a notar el paso de los años: los hijos crecen, pero el ritmo de vida ajetreado permanece, el trabajo se hace más cansado y a veces cuesta dormir bien
  2. La menopausia: de los 40 para arriba, muchas de nosotras empezamos a sentir los efectos de la premenopausia, este período, que suele durar unos 4 años, afecta a nuestras hormonas sexuales, las reglas se vuelven irregulares y entre otros síntomas, se siente hinchazón, dolor, malestar general, mareos, sofocos y más cansancio de lo normal. Al llegar a este momento, hay que empezar a cuidarse más que nunca ya que la figura empieza a cambiar: hidratar más la piel de dentro hacia fuera con nutricosméticos, hacer ejercicio de forma regular y controlar la alimentación para estar fuertes: mucho calcio, vitaminas y proteínas. 
  3. El metabolismo lento:  esta es una consecuencia directa de la menopausia y el paso de los años. A medida que avanzamos de edad, perdemos masa muscular y aumwnta nuestro tejido adiposo. Si a esto le sumamos un estilo de vida sedentario, pocas hora s de sueño y una mala dieta, el cúmulo de grasa de nuestro cuerpo va aumentando. ¿La solución? Hacer ejercicio, dormir 8 horas diarias, mejorar los hábitos alimentarios y si es necesario, tomar suplementos como el Omega 3 de Perricone MD