La Medicina Antiedad es un área única de investigación que se empezó a desarrollar hace ya unos 20 años.  Dicha investigación ha llevado a los expertos en tratamientos antiedad a diseñar un test para medir el estado de envejecimiento biológico de cada individuo, donde se hace un recuento de diferentes marcadores entre los que se encuentran por ejemplo  la cantidad de azúcar adherido a las proteínas de nuestro cuerpo (índice de glicación) un índice elevado indica envejecimiento acelerado-) o los niveles de hormona de crecimiento (Somatomedina (IGFF-1)).

Durante la cuarta década de la vida ( de los 30 a los 40 años) la cantidad de hormona de crecimiento  (hGH) secretada en un total de 24 horas disminuye en dos a tres veces, y a partir de los 50 años no existe liberación e hGH durante el sueño, coincidiendo con una disminución fisiológica progresiva con la edad de los estados de sueño profundo, por lo que es importante dormir lo suficiente para asegurar unos altos niveles de hormona de crecimiento, debido a que alrededor del 70-80% de la producción de HGH se lleva a cabo mientras se duerme, pero, no solo se trata de dormir suficientes horas, sino de dormirlas bien,  ya que el pico máximo de producción de hGH coincide con la presencia de sueño delta profundo (en los estadios 3 y 4 del sueño).

Con la edad, los patrones de sueño tienden a cambiar, llevando  a tener dificultades a conciliar el sueño, despertándose con más frecuencia durante la noche y levantándose más temprano por la mañana. Pasándose menos  tiempo durmiendo profundamente y sin soñar perdiendo los estadios 3 y 4 del sueño donde hay mayor liberación de factores de crecimiento  por lo que se disminuye la capacidad de reparación de nuestros tejidos entre ellos nuestra piel.  En las cremas antiarrugas se han incorporado nuevos suplementos nutricionales a base de melatonina para inducir el sueño, o directamente factores de crecimiento para sustituir la falta de  producción de forma natural en nuestros cuerpos.  Aunque también se recurre en muchos casos a las tradicionales infusiones o tisanas a base de lúpulo, manzanilla, lavanda, Salvia, Valerina o Pasiflora. Plantas cada vez más utilizadas en la industria cosmética por su poder aromaterapéutico  en sus fórmulas en las cremas antiarrugas.

La Pasiflora  se utiliza en problemas para dormir, incluso para aliviar los síntomas producidos por la ansiedad, aunque también se aplica de forma tópica para controlar la inflamación en tejidos alterados o dañados por ejemplo en las quemadura gracias a su poder antiinflamatorio y antioxidante aportado sus principales principios activos flavonoides entre los que encontramos el quercetol, kenferol, apigenol y luteolol, poderosos antioxidantes a su vez que devuelven la Belleza de la Piel durante la noche.

La Valeriana se utiliza también para aliviar los episodios de tensión nerviosa leve y la dificultad para conciliar el sueño, aunque debemos destacar también su grandes propiedades antiinflamatorias, necesarias para reparar el tejido dañado por los agentes externos e internos que inducen a la inflamación de los tejidos, y su consiguiente degradación,  evitando así un efecto terapéutico de doble cara por sus fines sedantes y altamente reparadores, indispensables en un tratamiento antiedad  de noche para mejorar la luminosidad, densidad y elasticidad de la piel.