Después de haber descubierto que en la inflamación se halla la raíz del envejecimiento, el padre de esta teoría, el Dr. Perricone, empezó a investigar para poder ayudar a sus pacientes encontrando la solución a sus problemas cutáneos, intentando dar con la fórmula exacta para recuperar una piel más joven y sana. ¿El resultado? Aplicar a sus eficaces cosmecéuticos péptidos y neuropéptidos, sustancias, presentes en nuestro organismo muy parecidas a las proteínas.

Los péptidos son compuestos formados como mínimo por dos aminoácidos unidos entre sí, a diferencia de los neuropéptidos que son péptidos liberados por las neuronas cómo mensajeros intercelelulares entre los cuales unos funcionan cómo neurotransmisores y otros, como hormonas, cuya aplicación dermocosmética está considerada como uno de los grandes avances médicos de Perricone en la historia de la belleza.

De hecho, antes del descubrimiento de los neuropéptidos, se creía que el control del cerebro y del sistema nervioso se efectuaba a través de una compleja red de neurotransmisores, hormonas y enzimas. Hoy en día sabemos que todo es infinitamente más complejo. Como afirmaba el eminente investigador en el campo del cerebro, el doctor Steve Henricksen: “Creíamos que el cerebro era un ordenador. Ahora creemos que cada célula es como un ordenador, un ordenador independiente. Y cada célula concreta se parece al cerebro en términos generales”.  De esta manera, el cerebro es algo parecido a un conjunto de ordenadores conectados entre sí a alta velocidad y los neuropéptidos parecen formar una red de comunicación electroquímica que los mantiene en equilibrio y les hace trabajar al unísono. Estos minúsculos mensajeros del cerebro tienen también asignada la función celular de la piel (es interesante apuntar que el sistema inmunitario es una prolongación del cerebro, y que la piel, a su vez, es un órgano de defensa)

Durante la época de estudiante de medicina, durante un curso de embriología,  a Dr. Perricone le intrigó especialmente saber que la capa de tejido que produce las células del cerebro estaba también implicada en la producción de las células cutáneas. Siendo esta la razón por la que la apariencia de nuestra piel mejora cuando ingerimos alimentos o suplementos alimentarios que tienen un efecto terapéutico para el cerebro. Descubrimiento que influyó en su investigación sobre la obtención de los péptidos y neuropéptidos en el vínculo entre cerebro y belleza.

Los científicos saben hoy que los neuropéptidos, los neurotransmisores y las hormonas están conectadas en un amplio sistema de comunicación celular. De esta manera, los neuropéptidos ejercen la función de ‘teléfono celular’: el cerebro envía mensajes a la piel. Pero no hay que olvidar que este ‘sistema telefónico’ funciona en ambos sentidos. Hoy en día sabemos que somos capaces de modificar el circuito de nuestro cerebro tan sólo tocando nuestra piel. Por ejemplo está demostrado que tan sólo 15 minutos de masaje diario ayudan a un bebé prematuro a ganar peso con más rapidez, lo que le permite abandonar el hospital antes que los demás. También, los niños diabéticos que reciben masajes durante un mes experimentan un descenso en el nivel de glucosa corporal y se les puede reducir la medicación. Incluso los masajes han dado buenos resultados en caso de quemaduras graves, enfermos de cáncer o artritis. Son ejemplos que ilustran a la perfección el hecho de que es posible activar los neuropéptidos del cerebro por medio del contacto de los receptores de la piel.

Durante mucho tiempo, el sector de la belleza se ha centrado en detalles superficiales -el packaging y el perfume de un cosmético- quedando en un muy segundo plano su efectividad, que es, al fin y al cabo, lo más importante y lo que persigue Perricone. De hecho, desde que introdujo en el mercado preparados tópicos con ingredientes muy activos, como el ácido Alfa Lipoico (AAL) y el dimetilaminoetanol (DMAE) ha aparecido una nueva generación de hombres y mujeres, que no sólo pide sino que exige productos que funcionen a la larga y les permitan mantenerse jóvenes y activos durante el máximo tiempo posible. Con el descubrimiento de los neuropéptidos se hace patente que el leit motiv del Dr. Perricone sigue vigente en todas sus investigaciones: buscar una solución ‘no tóxica’ a los signos del envejecimiento que afectan al rostro y al cuerpo.

Hay que añadir que el Dr. Perricone es un principal defensor del NOTOX, que no es más que ir en contra de las tendencia a las operaciones de cirugía e intervenciones de medicina estética. El consumo de bótox se ha disparado y, según el Dr. Perricone, representa una solución rápida pero con una cierta peligrosidad a largo plazo, tal y como manifiestan algunos investigadores. Incógnitas que probablemente no van a despejarse en un futuro inmediato. De ahí que el objetivo del Dr. Perricone ha sido, es y será siempre buscar una solución no tóxica a los síntomas y señales del envejecimiento que afectan al rostro y al cuerpo. Hecho que se palpa en todo su trabajo cosmecéutico.