En las diferentes etapas de nuestra vida podemos enfrentarnos a diferentes brotes de granos y espinillas, sobretodo en la pubertad, embarazo o en épocas de estrés crónico. Para entender mejor las causas y cómo tratar el acné hormonal, es importante definir previamente qué es el acné, los tipos que existen y las causas que pueden desencadenar la formación de esta condición de piel.

El acné se define como una enfermedad crónica inflamatoria de las unidades pilosebáceas de la piel (folículo piloso y glándula sebáceas), caracterizada por la formación de comedones, pápulas, pústulas, nódulos y cicatrices, que aparecen principalmente en la cara y parte superior del tronco como pecho y espalda.

La causa del acné es multifactorial y se desconoce por qué algunas personas padecen acné y otras no, pero se sabe que es parcialmente hereditario.

Los factores principales y comunes en la producción de acné son:

  • Aumento de producción de sebo e hiperplasia de la glándula sebácea
  • Descamación anormal de los queratinocitos 
  • Presencia de Propionibacterium acnes  
  • Inflamación

Aunque podemos encontrar otros factores relacionados en la producción del acné:

  • Actividad hormonal, como los ciclos menstruales en la pubertad 
  • Estrés, impulsado por las descargas de las glándulas suprarrenales.
  • Algunos medicamentos
  • La exposición a altos niveles de compuestos de cloro
  • Uso de cosméticos comedogénicos
  • Dieta

 Para centrarnos en el estímulo hormonal, la etapa en la que suele aparecer el acné, es la pubertad debido al aumento de concentración de andrógenos en sangre, que tiene como consecuencia, el aumento de producción de grasa en las estructuras pilosebáceas. Aunque se ha observado que el estrés emocional, el exceso de fricción, la aplicación de sustancias muy oleosas y la hiperactividad folicular también pueden favorecer la aparición de brotes acnéicos.

El acné hormonal no se trata de una patologia grave pero debe tratarse adecuadamente porqué suele dejar lesiones en forma de marcas, manchas y cicatrices, a la vez que a nivel psicológico disminuye la autoestima de quién lo padece, afectando incluso en las relaciones sociales y/o laborales.

Desde el punto de vista Médico-Estético,  el Acné hormonal se diagnostica fácilmente por sus características inflamatorias (quistes enrojecidos, dolorosos y de prolongada cicatrización, sin abundancia de comedón abierto) y la zona donde se encuentra localizado, normalmente en las zona de la mandíbula y cuello y la zona peribucal.  A excepción de la adolescencia donde el acné se localiza en la parte central o en en la zona globalmente conocida como la zona T. 

El Acné Hormonal. ¿Cómo tratarlo?

Se aconseja el uso de productos tópicos (cremas) a base de hidroxiácidos suaves como el ácido mandélico y el ácido salicílico, bacterioestáticos como el gluconato de clorhexidina o el aceite de árbol de té,  y ácido azelaico, o en determinados casos antibiótiocos orales o accutane, bajo prescripción dermatológica.  Aunque en algunos casos, no se evidencia una mejoría total del acné, por lo que será importante tratar a su vez la causa originaria que es una alteración hormonal para la cual deben incorporarse tratamientos antiandrogénicos que bloqueen las hormonas masculinas bajo un control exhaustivo del Médico experto.

Otros tratamientos destacados para ayudar al control y cicatrización del acné son los peelings faciales y la terapia fotodinámica:

La perfecta combinación de ácido azeláico con ácido Salícilico en los peelings, controla rápidamente el acné y reduce eficazmente el riesgo de futuros brotes. El ácido Azeláico, es un agente antibacteriano altamente efectivo en la lucha contra el Propinibacterium acnes, la bacteria responsable del acné inflamatorio, a la vez que normaliza el proceso de queratinización y disminuye la formación de comedones.

La terapia Fotodinámica o PDT data hace más de 3000 años en paises como Egipto, China o India. Actualmente es el nuevo sistema de tratamiento del Acné basado en la utilización de una lámpara de LED´s (Diodos Emisores de Luz) que proporciona una luz visible atérmica de banda estrecha de longitudes de onda entre 400-7nm y de elevada pureza de espectro. No es un láser ni un sistema de luz pulsada intensa (IPL). Al ser una emisión de baja potencia no es un sistema ablativo ni invasivo. Su tecnología se basa en la teoría de la bio-estimulación y modulación de la actividad celular.

En la fototerapia antiacné se emplea la lámpara de emisión de 415nm. El éxito de la luz azul en el tratamiento del acné se ha puesto de manifiesto usando la Terapia Fotodinámica, la cual activa foto-sensibilizadores endógenos o exógenos, llevando a reacciones que provocan la lisis celular. En el caso del acné vulgar, la diana es la bacteria Propionibacterium acnes, bacteria responsable de la inflamación asociada al acné. La luz azul activa un foto-sensibilizador endógeno hallado en la bacteria (Coproporfirina III), destruyendo de este modo la bacteria. Además de este mecanismo de foto-toxicidad se produce una bio-estimulación que incrementa los mecanismos naturales de reparación consiguiendo una mejoría en el aspecto general.