Ahora que hemos dado la bienvenida a la primavera, que el buen tiempo empieza a apoderarse de nuestros días, es el momento perfecto para hablar sobre los efectos de la radiación solar.

Parece un tema muy común, seguro que hemos oído o buscado información sobre ello, ¿pero realmente tenemos una información correcta y veraz? Empecemos por el principio.

El sol es fuente de energía: de luz y calor, pero también es generador de radiación ultravioleta, la cual se transmite a través de 3 longitudes de onda: UVA, UVB y UVC, aunque ésta última no penetra en la atmosfera terrestre.

¿Qué diferencia encontramos entre UVA y UVB?

Tanto la radiación UVA como la UVB son radiaciones ultravioletas que causan una serie de daños dérmicos. La radiación UVB, que suele ser la más conocida, es aquella que penetra de forma superficial es nuestra piel, quedándose en nuestra epidermis. Ésta longitud de onda, es la responsable de las quemaduras solares y puede aumentar el riesgo de carcinoma en nuestras células basales. Es responsable de la post-inflamación solar y la pigmentación que de ésta pueda derivarse.

La radiación UVB es aquella que penetra de forma más profunda en nuestra piel, depositándose en dermis y epidermis. Es la principal causa del envejecimiento prematuro de nuestra piel, aquello a lo que solemos llamar “fotoenvejecimiento”. Reduce los niveles de colágeno y elastina, contribuye la oxidación celular y daña nuestro ADN.

 

¿Cómo podemos protegernos de la radiación UVA y UVB?

Primero de todo, cabe aclarar, que los rayos UVA y UVB no son nocivos en sí, sino más bien, el exceso de la exposición a los mismos. Es importante conocer que cada individuo posee un índice de capital solar predeterminado genéticamente ¿pero…que es éste índice de capital solar? Es el número de horas que un individuo puede exponer su piel al sol durante toda su vida sin desarrollar problemas cutáneos. Y es que la típica frase que todos hemos escuchado alguna vez “la piel tiene memoria” es muy cierta, y cuando te pasas del límite, el vaso empieza a verterse.

Pero volvamos al tema de la protección.

Para proteger nuestra piel de los rayos UVB encontramos las cremas con SPF (factor de protección solar). El SPF indica cuanto tiempo aumenta la capacidad de defensa natural de nuestra piel antes de llegar a quemarse. ¿Un ejemplo? Una persona con piel blanca, suele empezar a quemarse después de diez minutos de exposición solar. Si aplicara un SPF15, multiplicaríamos por 15 éstos 10 minutos de tolerancia al sol, por lo que la piel estaría protegida unas 2 horas y media.

¿Y cómo protegernos de la radiación UVA? A día de hoy, todavía sigue sin ser obligatorio indicar el porcentaje de protección UVA en los productos cosméticos, exceptuando algunos países. Pero la FDA (administración de alimentos y medicamentos) lo está regulando con un índice de 1-5 estrellas que indican el grado de protección frente a los rayos UVA.

Y ahora que sabemos de qué tenemos que protegernos ¿Dónde encontrar productos con ésta sinergia?

Medik8 nos lo pone fácil e incorpora en sus productos Hydra 360 spf 30, Hydra spf15 e Hydra eye 360, la novedosa tecnología 5-STAR UVA ofreciéndonos la más alta protección frente las diferentes radiaciones ultravioletas.

Pero la investigación y desarrollo de Medik8, no solo se limita a eso, sino que ha creado un novedoso concepto 360º para proteger de forma efectiva nuestra piel de todo el ambiente tóxico que nos rodea: la capa de polución que cubre nuestra ciudades, la radiación infrarroja de nuestros ordenadores, el humo del tabaco… Incorporando en sus productos, extracto de Moringa, que forma un “escudo urbano” previniendo la absorción de los contaminantes medioambientales, manteniendo una piel sana y sin impurezas.

Además de esta tecnología antipolución, también nos previene, de las causas derivadas del calor que produce en nuestra piel, la radiación infrarroja, la cual contribuye, junto el resto de radiaciones habladas anteriormente, al envejecimiento cutáneo

Recuerda: el sol es fuente de vida, nos aporta la tan necesaria vitamina D, contribuye a tener un aspecto más saludable y nos ayuda a mejorar nuestro humor, pero es importante tomarlo con precaución, aumentar progresivamente el tiempo de exposición, intentar evitar las horas punta de máxima radiación solar (12-16.00) y protegerse con un buen cosmético, y de eso, ya nos encargamos nosotros.