Aunque existen muchos ingredientes y principios activos capaces de hidratar, sanar y transformar la piel, hay dos que nunca fallan y que son la base de la salud y belleza de nuestra piel. Sí, estamos hablando de dos vitaminas, cada uno con sus beneficios y cada una con su método de aplicación: la Vitamina A y la Vitamina C.

¿Por qué tienen tanto poder?

Estas dos vitaminas tienen la capacidad de transformar y mejorar la salud de nuestra piel por un motivo muy simple: nuestro cuerpo las tolera, las reconoce, y trabaja con ellas. Partiendo de este punto, y sumándole su gran poder antioxidante, es normal que sus efectos sean tan positivos en la piel.

Hidrosoluble y Liposoluble

Las vitaminas se dividen en dos tipos: las hidrosolubles y las liposolubles. Las hidrosolubles son aquellas que se disuelven en agua, entre ellas la Vitamina C. En cambio, las liposolubles se disuelven en grasas, como la Vitamina A, y por lo tanto son más difíciles de expulsar o eliminar del organismo.

Qué debemos comer

Como ya hemos visto que la vitamina C es hidrosoluble, podemos deducir que el ácido ascórbico proviene en parte de los cítricos, de las frutas, y de algunas hortalizas, es decir, alimentos muy ricos en agua. En cambio, no encontramos Vitamina C en alimentos grasos, animales ni lácticos.

Si hablamos de la vitamina A, en cambio, la encontramos básicamente en carnes, pescados, y lácteos. Hay que vigilar de no excedernos en el consumo de estos alimentos, a que la vitamina se acumula en el hígado y esto puede ser peligroso.

Vitamina C al desnudo

Vamos a profundizar: La vitamina C es ácido ascórbico: un ingrediente imprscindible en los procesos vitales. Se trata de un antioxidante que se encuentra sobretodo en frutas y verduras, y que nosotros no producimos de forma directa, por eso necesitamos suplementos tópicos y orales para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo y células.

La Vitamina C es capaz de neutralizar los radicales libres, sustancias que pueden producir grandes daños a la membrana celular y a las proteínas como colágeno y elastina. Este proceso oxidativo produce pigmentación, arrugas y flacidez, pero si se aplica vitamina C a la piel de forma diaria, el proceso se frena, evitando el envejecimiento prematuro.

Otros beneficios del uso tópico de la vitamina C es el gran poder de combatir la pigmentación: el ácido ascórbico interfiere en la síntesis de melanina  aclarando la piel y llenándola dde luminosidad. Además, también interfiere en la síntesis de colágeno, funcionando como un constructor y conector de las fibras de proteína.

¿Cómo usarla?

Lo mejor es durante el día, después del lavado, en formato aceite, suero o crema. Si es en suero, sobre todo debes aplicar otra crema  con protección encima, para prevenir el daño solar.

La Vitamina C en suero de Medik8 es una buenísima opción gracias a sus producción en pequeños lotes ya que el ingrediente activo se mantiene fresco y estable desde el momento que se abre el envase hasta que lo terminas. Aun así, también existe la opción en crema (la gran novedad) para quienes desean un acabado más lujoso, cremoso y a la vez ligero en la piel. 

Aunque es imprescindible usarla de día, existen tratamientos intensivos de vitamina C nocturnos, como el Vitamina C Ester de Perricone MD. Su objetivo es aumentar el colágeno y proporcionar una piel más radiante, firme y suave en pocas semanas. 

 


¡El jueves os hablaremos de la Vitamina A al desnudo!