Desde hace dos décadas se conocen los famosos efectos producidos por los antioxidantes que ingerimos de los alimentos y que proporcionan indicios sostenibles de los beneficios asociados a las vitaminas para una piel radiante.

Más conocida es su estrecha relación para ayudar a reducir el desarrollo de las enfermedades más comunes actualmente como son las comprendidas en el corazón, las neuronales y con los tumores.

Pero realmente, si queremos conocer las vitaminas para la piel radiante debemos preguntarnos: ¿Qué es un antioxidante? Literalmente son considerados como una sustancia que ayuda a prevenir o a retardar la oxidación en todo su amplio espectro. La oxidación puede ser iniciada por los radicales libres y otras sustancias lo suficientemente reactivas. Hay que tener en cuenta que la generación de radicales libres es un proceso biológico que se produce en nuestro organismo de manera natural.

Los antioxidantes se asocian estrechamente con el término salud. Por ello la falta de antioxidantes da paso a un cúmulo de radicales libres que propicia un envejecimiento de la piel prematuro. La alimentación supone un factor primordial a la hora de cuidarnos.

Los alimentos poseen las vitaminas, minerales y aminoácidos que actúan como antioxidantes siendo la Vitamina C, la Vitamina E, el Beta-caroteno, el Zinc, el Selenio, el Cobre y el Magnesio.

Los antioxidantes son vitaminas para la piel

Los antioxidantes son vitaminas para la piel

La Vitamina C es ampliamente conocida, y se encuentra en muchas frutas y verduras. Siendo las más importantes los cítricos, como las naranjas, los kiwis, las fresas y los la piña y el melón. El cuerpo no puede producir mi almacenar esta vitamina por sí solo, por lo que es importante incluir en nuestra dieta alimentos que la contengan. No se puede pasar por alto que la mejor forma de introducir esta vitamina al organismo es comiéndola de forma natural mediante las frutas. Respecto a las verduras, no se recomiendan cocer ya que su contenido de vitamina C se reduce en la cocción.

La Vitamina E es esencial si no queremos padecer anemia o trastornos neurológicos. Es conocida con el nombre de alfa-tocoferol presente en los aceites de las semillas, como las de girasol, la soja, el maíz y los frutos secos. Pero también contiene altas dosis de vitamina E el aguacate, maní, pipas de calabaza y en pescados como el salmón o el atún.

El Beta-caroteno es la principal fuente de Vitamina A. está presente en los alimentos naranjas como las zanahorias, los boniatos, los albaricoques, la calabaza o los mangos. También podemos encontrarlo en las verduras de hoja de color verde como son las espinacas, la endivia, los berros, la escarola, el cilantro, la lechuga, la coliflor y la col.

El Selenio es un mineral parte de las enzimas con actividad antioxidante. Tienen selenio el arroz, y el trigo, sobre todo el trigo integral. El selenio está también presente en los músculos de los animales siendo la carne otra fuente principal de este mineral antioxidante. Mediante una dieta variada garantizaremos el selenio necesario para nuestro organismo.

El Cobre se encuentra en el hígado de pollo, de ternera, en el pescado, el marisco, en los vegetales verdes y en los cereales. También encontramos cobre en los frutos secos, las legumbres, las patatas y en los productos deshidratados.

El Magnesio se puede encontrar en las pepitas de girasol, las almendras, avellanas, los caracoles, las algas, en el cacao en polvo, el cacahuete…etc. Es considerado como un antiestrés natural ya que ayuda a relajar los músculos y previene la ansiedad y el insomnio.

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