Hoy en día estamos muy concienciados (o al menos somos conscientes) de que nuestra salud va ligada estrechamente a nuestra alimentación. Una buena alimentación se traduce en la aportación correcta de todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita, no sólo para vivir sino también para sobrevivir, es decir, para combatir aquellos daños producidos por causas intrínsecas o extrínsecas a los que estamos sometidos. Pero no todos los nutrientes que necesitamos los incorporamos a través de lo que consumimos, o bien, nuestro cuerpo no retiene la cantidad suficiente de ellos como para nutrir, reparar y restaurar el desgaste celular.

Los alimentos a los que accedemos en la actualidad no tienen la misma calidad de vitaminas y minerales que antiguamente, y además consumimos muchos productos congelados, frutas o verduras modificados genéticamente o madurados en cámaras, cultivados con pesticidas, etc... Esta alimentación no equilibrada, de mala calidad, acompañada de una falta de actividad física (necesaria para metabolizar algunos nutrientes) o el estrés, terminan provocando problemas secundarios asociados a esta falta de principios activos fundamentales. Incluso en las mejores circunstancias puede ser difícil obtener la dosis diaria adecuada de vitaminas, minerales, antioxidantes, aminoácidos, ácidos grasos... complementando la dieta y proporcionando al organismo algunos nutrientes que ya no puede fabricar por si mismo.

La falta de todos estos compuestos se refleja externamente en nuestra piel y en nuestro cabello, es la primera señal de la una deficiencia nutricional o una necesidad intrínseca adicional de alguno de ellos. El aporte vía tópica de muchos principios activos mejoran y favorecen en muchos casos la regeneración tisular pero al final, no deja de ser una aportación localizada que difícilmente pude difundir a otros tejidos internos carentes de suplementación. Y aquí es donde entra la Nutricosmética, cuyo objetivo fundamental es garantizar la aportación de la cantidad adecuada de estos compuestos clave allí donde la cosmética no puede llegar.

Basados en el concepto de "belleza desde el interior" su biodisponibilidad está garantizada: se absorben y llegan a los tejidos diana en la cantidad adecuada con unos resultados difícilmente alcanzables solo con la dieta. Los nutricosméticos son suplementos nutricionales formados por sustancias naturales de origen animal o vegetal que usados por via oral en distintas dosis actúan sobre la piel y el cabello aportando grandes beneficios dermatológicos y estéticos. Actualmente contamos con una amplia gama de nutricosméticos enfocados a distintas soluciones o problemas específicos brindando una solución desde el interior:

  • ANTIEDAD: Compuestos con colágeno hidrolizado, precursores hialurónicos, como la glucosamina, resveratrol, coenzima Q10, vitamina C, vitamina E, vitaminas B3, B5 y B6, y cúrcuma.
  • ENZIMÁTICOS: contienen proteasas, amilasa, celulasa y otras enzimas vegetales para favorecer la digestión y evitar la inflamación.
  • DESINTOXICANTE. Pueden ser a base de alcachofa, jenjibre, lecitina de soja o té verde.
  • SOBREPESO. Reducen la absorción de grasas como los que tienen té o café verde, L-Carnitina, y alga fucus o estimulan el metabolismo de las grasas: omega 3.
  • MEJORA SISTEMA INMUNITARIO: los que contienen hongos, probióticos, cúrcuma y otros estimulantes inmunológicos.

No debemos olvidar que complementan la dieta, y así queda reflejado con la inclusión de los mismos en la pirámide elaborada por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC).
En las primeras semanas se puede notar mejoría en tono, textura y aspecto de la piel, lo ideal es un tratamiento continuado de 3-4 meses para asegurar el aporte correcto y rendimiento continuado post activación de los mecanismos biológicos internos de regeneración celular provocados con la suplementación.
Si quieres introducirte en la nutricosmética, aquí  encontrarás una amplia gama de suplementos alimenticios de Perricone MD según tus necesidades.